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Juanes necesitaba hacer el concierto de anoche en Medellín, la revancha tomó 24 años y se cumplió uno de los deseos más ansiados de un artista que realmente no necesita sonar, ni habitar en la ciudad, pero esta tierra es tan entrañable que uno no se gana nada con irse porque siempre tiene que volver, y vuelve más enamorado. Es necesario recordar que Juanes ya tocó el concierto más grande de su carrera en Medellín y lo hizo gratis hace 13 años en plena avenida San Juan ante más de 120 mil ciudadanos. La Macarena es simplemente una excusa para dar otra demostración de amor por su cultura antioqueña y exponer a la vez todo el poder que despliegan sus modernos shows internacionales en una gira actual que insinúa un artista global y consolidado a nivel de “súper estrella latina” al lado de una banda de rock con músicos de primera línea.

[Fotos de Gabriel Ramírez “Kuky”]

El invitado es el amigo de la casa

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Muy puntualmente Miguel Bosé se encargó de abrir el show a las ocho de la noche con una onda sonora expansiva de su catálogo y estilo que deja a todos boquiabiertos con su capacidad de interpretación en el escenario, el mismo que no visitaba hace un año. Un señor cantante de 62 está por encima del bien y del mal y se le nota que solo le interesa intimar con una audiencia de más de cuatro décadas que puede entonar todas sus canciones; entre el público había mayores de 50 que estaban ahí por él y esa música inevitable que aún rota con todo el romance La Voz de Colombia en FM, y tener (además) a Juanes es una oferta poco desperdiciable para esos veteranos que admiran más a Bosé como artista que al mismo paisa y el Parcero lo sabe. En medio de su show dijo, “cuéntenme una cosa ¡Qué tal el show de Miguel Bosé! Es un animal de música y yo lo considero el David Bowie de América latina”. Bosé había cerrado ya tres veces pero le pedían más y su última confesión de amor por estas montañas fue “Te Amaré”, porque amar por aquí es contagioso en público. Juanes no está equivocado y se nota el entusiasmo y el respeto por el veterano artista panameño/español/colombiano, aunque nos quedamos esperando el dúo interpretando al menos una canción. Valga la oportunidad para celebrar este mes nueve años del gran evento “Paz Sin Fronteras” en La Habana, Cuba, liderado por la dupla del cual hice parte en la era previa al “streaming” que hoy es simplemente un botón en Facebook.

Volvamos a la tierra

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Juanes abrió con una canción entrañable que puede definir muy bien lo que pensaba antes, al inicio de su carrera como solista, hace 20 años y hoy como papá, hijo, artista y empresario, “A Dios le Pido” es una plegaria que declara esa fe que lo movió a hacer lo necesario para llegar hasta donde está. Una a una fueron llegando las canciones del su reciente y laureado álbum “Mis Planes son Amarte”, con el que se acaba de anotar otros dos premios Grammy y un catálogo de canciones que en 25 años no han dejado de sonar en la radio en América Latina, solo en las reducidas estaciones que aún se dan el lujo de combinar al artista con otros géneros que desplazó el reggaetón de las frecuencias locales, en lo cual él no tiene ningún problema, porque además es socio de J. Balvin y sus recientes productores provienen de ahí. El concierto de Juanes en Medellín es una comunión nocturna con la ciudad que ama y cuando uno asiste a estas serenatas solo puede quedarse callado o cantar con él;  el Centro de Eventos La Macarena coreó cada clásico y cada una de las canciones recientes en una armonía que no deja espacios ni para dudarlo, a pesar de que las voces rebotan como en una caja de galletas debido a su compleja acústica “¡Vamos a pasar una chimba!” y así fue. Hasta el clásico del rock en español “Cuando Pase el Temblor” fue una oportunidad para contar la historia de que en ese mismo lugar donde estaba parado se presentó por primera vez la banda pionera Soda Stereo y la versión sonó impecable [este lugar también fue el último recinto nacional en el que vimos a Cerati un par de días antes de su accidente cerebro-vascular]. Cerati decía en Miami hace 15 años que había que prestarle más atención a estos artistas colombianos porque ya no se sabía cuál iba a ser la siguiente sorpresa.

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La presencia de la familia Aristizábal en el recinto, la de Doña Alicia, su mamá, los amigos de siempre, los excompañeros de su banda Ekhymosis [que rumoran un reencuentro], su esposa Karen y sus hijos en la arena y los fans de siempre, fueron la oportunidad para una fotografía del sueño perfecto que el Parcero ha tenido en mente desde el doloroso día de hace 24 años en que en el mismo escenario cantó con el alma destrozada y la garganta atorada mientras velaban a su papá al otro lado de la ciudad; la vida da esas revanchas precisas y esta noche fue un exorcismo de muchas sombras.

Ejecutando el plan

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“¡Yo soy hijo de esta ciudad!”, gritó Juanes en una de sus canciones y solo en esta tierra podemos entender lo que significan estas montañas para su carrera; su propia Fundación “Mi Sangre” lo vinculó con el barrio Moravia esta misma semana en que los “Jóvenes R” le pusieron la camiseta de resiliencia/resistencia/referencia al propio Alcalde Federico Gutiérrez; solo un artista de este tamaño puede lucirse con el mismo montaje con el que ha entregado en Texas, Miami, Montreal o Santiago de Chile [con un promedio de 5.000 asistentes y taquillas de USD $200.000.000 por show], pero esta noche tiene otra atmósfera y electricidad en el aire con tufo a aguardiente y un plon de marihuana; es la casa, el lugar en el que entendemos lo que quiere decir cuando sale con sus coloridos apuntes. Es una lástima que se cancele el show de Cali.  

Un momento para resaltar entre los múltiples instantes sonoros entre “La Camisa Negra”, “Fuego”, “Mala Gente”, “Para tu Amor”, “La Paga”, “Hermosa Ingrata” fue el clásico “La Tierra”, interpretado acústico en compañía de los artistas urbanos Mike Bahía y Greeicy Rendón.

“Acabo de terminar mi show aquí en Medellín y les cuento una cosa, vea: estoy tan agradecido de verdad, tan feliz, fue tan bonito. Miguel Bosé, un público tan especial… ¡estoy tan feliz!”, decía en su cuenta de Instagram por donde desfilaron todos los “moments” de su maravilloso concierto.
El show terminó casi a la una de la mañana y enfilados entre la lluvia, los asistentes sentían bajo las sombrillas y carpas plásticas en promoción que siempre han tenido algo que ver con Juanes y con sus planes de amar a Medellín.

Gabriel Posada.

Juanes necesitaba hacer el concierto de anoche en Medellín, la revancha tomó 24 años y se cumplió uno de los deseos más ansiados de un artista que realmente no necesita sonar, ni habitar en la ciudad, pero esta tierra es tan entrañable que uno no se gana nada con irse porque siempre tiene que volver, y vuelve más enamorado. Es necesario recordar que Juanes ya tocó el concierto más grande de su carrera en Medellín y lo hizo gratis hace 13 años en plena avenida San Juan ante más de 120 mil ciudadanos. La Macarena es simplemente una excusa para dar otra demostración de amor por su cultura antioqueña y exponer a la vez todo el poder que despliegan sus modernos shows internacionales en una gira actual que insinúa un artista global y consolidado a nivel de “súper estrella latina” al lado de una banda de rock con músicos de primera línea.

[Fotos de Gabriel Ramírez “Kuky”]

El invitado es el amigo de la casa

Muy puntualmente Miguel Bosé se encargó de abrir el show a las ocho de la noche con una onda sonora expansiva de su catálogo y estilo que deja a todos boquiabiertos con su capacidad de interpretación en el escenario, el mismo que no visitaba hace un año. Un señor cantante de 62 está por encima del bien y del mal y se le nota que solo le interesa intimar con una audiencia de más de cuatro décadas que puede entonar todas sus canciones; entre el público había mayores de 50 que estaban ahí por él y esa música inevitable que aún rota con todo el romance La Voz de Colombia en FM, y tener (además) a Juanes es una oferta poco desperdiciable para esos veteranos que admiran más a Bosé como artista que al mismo paisa y el Parcero lo sabe. En medio de su show dijo, “cuéntenme una cosa ¡Qué tal el show de Miguel Bosé! Es un animal de música y yo lo considero el David Bowie de América latina”. Bosé había cerrado ya tres veces pero le pedían más y su última confesión de amor por estas montañas fue “Te Amaré”, porque amar por aquí es contagioso en público. Juanes no está equivocado y se nota el entusiasmo y el respeto por el veterano artista panameño/español/colombiano, aunque nos quedamos esperando el dúo interpretando al menos una canción. Valga la oportunidad para celebrar este mes nueve años del gran evento “Paz Sin Fronteras” en La Habana, Cuba, liderado por la dupla del cual hice parte en la era previa al “streaming” que hoy es simplemente un botón en Facebook.

Volvamos a la tierra

Juanes abrió con una canción entrañable que puede definir muy bien lo que pensaba antes, al inicio de su carrera como solista, hace 20 años y hoy como papá, hijo, artista y empresario, “A Dios le Pido” es una plegaria que declara esa fe que lo movió a hacer lo necesario para llegar hasta donde está. Una a una fueron llegando las canciones del su reciente y laureado álbum “Mis Planes son Amarte”, con el que se acaba de anotar otros dos premios Grammy y un catálogo de canciones que en 25 años no han dejado de sonar en la radio en América Latina, solo en las reducidas estaciones que aún se dan el lujo de combinar al artista con otros géneros que desplazó el reggaetón de las frecuencias locales, en lo cual él no tiene ningún problema, porque además es socio de J. Balvin y sus recientes productores provienen de ahí. El concierto de Juanes en Medellín es una comunión nocturna con la ciudad que ama y cuando uno asiste a estas serenatas solo puede quedarse callado o cantar con él; el Centro de Eventos La Macarena coreó cada clásico y cada una de las canciones recientes en una armonía que no deja espacios ni para dudarlo, a pesar de que las voces rebotan como en una caja de galletas debido a su compleja acústica “¡Vamos a pasar una chimba!” y así fue. Hasta el clásico del rock en español “Cuando Pase el Temblor” fue una oportunidad para contar la historia de que en ese mismo lugar donde estaba parado se presentó por primera vez la banda pionera Soda Stereo y la versión sonó impecable [este lugar también fue el último recinto nacional en el que vimos a Cerati un par de días antes de su accidente cerebro-vascular]. Cerati decía en Miami hace 15 años que había que prestarle más atención a estos artistas colombianos porque ya no se sabía cuál iba a ser la siguiente sorpresa.